física cuántica

La NASA prepara durante el verano de este año enviar a la Estación Espacial Internacional (EEI) el ‘refrigerador’ CAL, donde se creará “la zona más fría del Universo“. Con ello esperan analizar el comportamiento de los átomos y de la fuerza de gravedad bajo condiciones de frío extremo, anuncia en su página web la agencia espacial estadounidense.

“El estudio de estos átomos super fríos podría cambiar nuestro concepto de la materia y la naturaleza fundamental de la gravedad”, señala Robert Thompson, líder de la investigación, añadiendo que el CAL (Cold Atom Laboratory por sus siglas en inglés) permitirá “extender nuestro conocimiento sobre la energía oscura, una de las más penetrantes fuerzas del Universo”.

El CAL esta equipado con láseres, cámara de vacío y un “cuchillo electromagnético” que se emplearán para la anular la energía de las partículas de gas, disminuyendo su velocidad hasta el punto de quedar casi inmóviles. El laboratorio conservará una temperatura más de cien millones de veces más fría que la registrada actualmente en las profundidades del espacio.

La física cuántica es la clave

En el momento que los átomos se exponen al frío extremo, pueden configurar un estado de materia diferente denominado condensado de Bose-Einstein, donde se desvanecen las leyes de la física y empieza a tomar el control la física cuántica.

La falta de gravedad en la EEI, según los investigadores, permitirá extender la vida del condensado, lo que ayudará a que los físicos puedan analizar sus propiedades por más tiempo y hacer cálculos cuánticos simples y múltiples experimentos.

Thompson pretende que el condensado de Bose-Einstein en el espacio pueda subsistir al menos entre 5 y 10 segundos, y esperan en el futuro multiplicar cientos de veces ese lapso de tiempo con las versiones de CAL que se envíen. Según la NASA, estas pruebas podrían contribuir en la creación de ordenadores cuánticos, sensores ultrasensibles y relojes atómicos que trabajen en base a los efectos cuánticos.

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