Convertidores de vídeo: ¿Para qué sirven y cómo funcionan?

Convertidores de vídeo

Con la llegada de la revolución digital son muchos los cambios radicales que la computación y la la tecnología de la comunicación han provocado desde mitad del siglo XX hasta nuestros días. Prueba de ello es la vídeo-edición, que una vez tuvo contacto con la informática hizo que surgieran los primeros formatos de vídeo.

Para ese entonces, formatos como MPG o AVI eran los más utilizados y, aunque contaban con una aceptable capacidad de compresión, la calidad que se sacrificaba con su uso no era poca. Hoy estos formatos continúan vigentes, pero ya nada queda de sus orígenes luego de la forma en que sus algoritmos de compresión evolucionaron.

¿Para qué sirven los convertidores de vídeo?

Hoy encontramos en el mercado nuevos formatos como MKV, TS o el popular MP4. Una de sus principales ventajas es que a pesar del reducido tamaño de los archivos ofrecen la calidad máxima posible. Por otra parte, admiten personalizaciones: podríamos ripear una película Bluray en formato MKV que ocupe menos de 2GB, o hacer lo mismo pero en calidad 3D usando más de 16GB.

Sin embargo, a la hora de trabajar con distintos formatos de vídeo es probable que se presenten algunos problemas de compatibilidad, por lo que una muy buena solución para ello es acudir a herramientas prácticas y gratuitas como el convertidor de vídeos de Freemake.

Para qué sirven los convertidores de vídeoQuizás estemos tratando de crear un vídeo con múltiples clips, y el formato MKV de uno de ellos resulta incompatible, que el MP4 que pretendemos incorporar tiene un contenedor no soportado por el programa de edición, o cualquier otro problema. En cualquier caso, lo mejor que podemos hacer es utilizar un convertidor de vídeo.

¿Cómo funcionan los convertidores de vídeo?

Simplificando las cosas, podemos indicar que los convertidores de vídeo funcionan siguiendo cuatro sencillos pasos:

  1. Cargar el archivo que se desea convertir.
  2. Seleccionar el formato resultante.
  3. Elegir la calidad del vídeo de salida.
  4. Pulsar el botón ‘Convertir’ y esperar a que el proceso de codificación termine.

Estos 4 pasos suelen resumir el funcionamiento básico del programa convertidor. Sin embargo, si necesitamos conocer mayores detalles o gestionar procedimientos más avanzados lo más recomendable es acceder a la guía que en esta oportunidad nos ofrece Freemake.

Es fundamental que optemos por un programa que sea escalable; es decir, que disponga de actualizaciones a medida que lo exija el mercado. Por ejemplo, si llega un nuevo formato, el software tendría que disponer de una actualización para soportarlo.

Por cierto, si buscas convertidores de vídeo en Internet vas a encontrar muchas alternativas, pero muy pocas con las características y funciones de Freemake. ¿A qué esperas para descargarlo?

¡Compártelo con tus amigos!