Cuando nos descargamos una aplicación en la Play Store suele salir una ventana pop-up en la que se muestran todos los permisos que requiere para utilizarse. Incluso cuando se pide algún permiso adicional en una actualización también aparece, aunque sea el típico paso que aceptamos rápidamente sin fijarnos demasiado. Más bien porque son ‘lentejas’: si quieres lo aceptas y si no, te quedas sin tu flamante app.

Un estudio de las universidades de Berkeley y Vancouver afirma que, si tuvieran ocasión, a muchos les gustaría decir ‘basta’ a las solicitudes de permisos más frecuentes. En este enlace se recoge el texto completo de los investigadores.

Para ello han analizado a 36 personas usando más de 6.000 horas sus teléfonos, lo que conllevó 27 millones de peticiones de permisos, en el 75% de los casos de manera invisible y el 60% con la pantalla apagada.

Los servicios de localización se llevaron la palma con más de diez mil peticiones por cada día y usuario: cuatro accesos cada quince segundos y con el icono del GPS visible para el usuario solamente en el 0,04% de las veces. El 53% del rechazo a este tipo de acceso es porque lo veían funcionalmente irrelevante (“no estaba haciendo nada que necesitara mi ubicación actual”, fue la respuesta mayoritaria).

El 80% de los encuestados habrían dicho un no rotundo a, al menos, una solicitud de permiso, sobre todo las citadas de localización, pero también el acceso a la lectura y envío de SMS. Aunque la media de rechazo de permisos a los que le gustaría negarse a aceptar asciende a un tercio de estos.

Manejar y gestionar esta privacidad no se soluciona con un aluvión de mensajes de alerta, porque ya tenemos muchas cosas que hacer con nuestro terminal como para estar pendiente a cada segundo de cómo funcionan las apps. Lo que hay que hacer, según los investigadores, es simplificar las cosas, pero no tanto como para que instalar una app sea un todo o nada.

Esto cambia…. para menos del 1% de usuarios

Con Android Marshmallow 6.0 esto cambia bastante, aunque esta versión solamente esté instalada en el 0,7 % de los dispositivos con el sistema operativo de Google, según datos oficiales de la compañía. La nueva forma de gestionar permisos no es simplemente aceptar todo y que luego te puedan dar gato por libre.

En la última versión de Android cada vez que una app quiera usar la cámara, el micrófono o acceder a los contactos te preguntará si lo permites. Estos permisos con información más sensible se pueden revertir en los ajustes de sistema, aparte del paquete de permisos básicos que se aceptan automáticamente para poder ejecutar correctamente las apps.

Es un paso importante para mejorar la privacidad y concienciar a los usuarios sobre el tipo de información personal a la que pueden acceder las apps. No es perfecto, porque no permite un control al milímetro, pero eso sería adentrarse peligrosamente en una experiencia de uso similar al fatídico Windows Vista, que te preguntaba cada dos por tres por lo que hacía cada programa. Y eso no lo querríamos ni en pintura, Google…

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