Honda, Toyota y Nissan trabajan para tener a punto sus modelos. El Ministerio de Transporte de Japón ya contempla un plan para acondicionar las autopistas.

Poner en marcha el coche autónomo es una lucha que está empezando a tener tintes de carrera espacial, a ver quién es el primero que se lleva el gato al agua. Mientras unos lo hacen de forma independiente, como Tesla, otros parece que forman corporaciones de entidad supranacional para frenar los ‘ataques’ comerciales de sus principales rivales.

Es el caso de las marcas japonesas, que ahora con el Salón de Tokio a la vuelta de la esquina se prepararan para dar a conocer con más detalle sus avances en esta materia de cara a los próximos años. Honda, tal y como se ha publicado en el diario Nikkei, ha sido la última en anunciar un conjunto de tecnologías que denominan Sensing, que se apoyan en funciones como la frenada automática o los sistemas anticolisión, mejoradas respecto a las que operan en la actualidad, con un amplio recorrido gracias a la utilización en conjunto de cámaras, radares y otros sistemas.

Tanto como para que afirmen que en 2020 sus coches autónomos funcionarán a pleno rendimiento por las autopistas de Japón (siempre con conductor ‘de seguridad’ en el interior). Exactamente lo mismo que Toyota y Nissan. Esta última incluso va un paso más allá y prevé que sus modelos sean capaces de conducir de forma autónoma por carreteras secundarias. La fecha no es casual; coincide con las Olimpiadas de Tokio, un momento en el que el país será el centro de todas las miradas y recibirá muchas visitas del extranjero.

Previamente, y para que esto suceda, el Ministerio de Transporte de Japón ya está contemplando un plan de acondicionamiento de las autopistas para que el coche autónomo pueda circular con seguridad la próxima década.

Mientras, como contrapartida, General Motors desarrolla en Estados Unidos la conducción automatizada con un techo más cercano de lanzamiento, previsto para 2017. Y Google o Tesla, como decíamos al principio, hacen lo propio con ensayos que de alguna manera ya están en marcha hoy en día. Otro tema es que la infraestructura, la inversión o los aspectos legales que se necesitan para que el coche autónomo pueda circular, se desarrollen de forma paralela a los avances en la industria automovilística.

 

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