El último Macbook Pro de doce pulgadas que presentó Apple el pasado mes de mayo tiene un aspecto totalmente futurista, con un único puerto de conexión que sirve para todo: cargar el portátil, transferir archivos a toda leche y conectarlo a unidades USB habituales o salidas de vídeo HDMI o VGA.

Un ‘todo en uno’ bonito y caro, para el que podían haber reparado en poner uno extra (más que nada por la manía que tenemos algunos de hacer dos cosas a la vez, no sé, cargar el ordenador y usar un disco duro externo, por ejemplo). Es algo que sí ha hecho el Chromebook Pixel de Google, que incorpora dos puertos USB-C.

Y es que no todo es oro lo que reluce, ya que para conectar el Macbook a dispositivos antiguos (o sea, el 99,9% de los que existen) se necesitan algunos adaptadores. Los oficiales son cinco y cuestan un ojo de la cara, aunque ya existen otros tan ingeniosos como Branch, un ‘todo en uno’ que ha triunfado en Kickstarter.

Os preguntaréis si esto del USB-C es un capricho de Apple. Pues no, es un estándar en el que hace tiempo que la industria trabaja y que este año está comenzando a arrancar. Si se generaliza vamos a poder dejar muchos cables en el baúl de los recuerdos, y tiene cuatro puntos importantes a favor para ello:

1.- Es totalmente reversible, como los cables de conexión de iPad y iPhone, y de tamaño más pequeño que los actuales USB.

2.- Transmite datos hasta 10 gigabytes por segundo, permitiendo una calidad de imagen más que suficiente para soportar las pantallas 4k

3.- La capacidad de carga soporta hasta 100W y la dirección de la energía puede ser bidireccional, lo que significa que un teléfono puede cargar una tablet o un ordenador (y viceversa)

4.- Sería universal, por lo que diríamos adiós a muchos cables de carga y periféricos de salidas de audio o vídeo.

Es lógico que, con todas estas bondades, lo normal es que este tipo de conector haya venido para quedarse y hacernos más fáciles nuestras vidas, aunque para ello aún hace falta verlo masivamente en otros ordenadores, teléfonos, tabletas, televisores… Lo malo es que poca gente se compra un dispositivo nuevo por un simple conector, así que tocará un largo período de cambio y de transición para poder verlo en acción.

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