Si eres una de esas personas para las que su perro es lo más importante del mundo y crees que gracias a él puedes hacer amigos tienes un motivo para alegrarte (eh, y otro para preocuparte).

A casi todos los seres con corazón nos gustan los perros. Incluso nos gustan mucho. Algunos hasta tenemos. Los que somos de estos últimos sabemos que nuestros cuadrúpedos amigos son, quieras o no, un importante factor de socialización: es inevitable entablar conversaciones con otros vecinos cuando paseas a un can.

De todas formas, no te engañes. Tener un perro mono no es una forma efectiva de ligar, al menos fuera de la gran pantalla. Las conversaciones que se suelen tener son sobre razas, destrozas, sociabilidad, apareamiento (de los perros, no el tuyo) y cosas así. Apasionante.

Vamos, que aunque seas un enamorado de los perros, convendrás conmigo en que no es el tipo de conversación que elegirías tener (y muchas veces tu interlocutor o interlocutora no es tampoco la persona que elegirías).

Pero, eh, si lo anterior no va contigo y tú realmente adoras salir con tu perro, hablar con todo el mundo y que tu cánido amigo sea el centro de tu alegre cháchara, TinDog (para Android) es para ti.

Tomando el nombre y el concepto de la popularísima Tinder (una app para elegir potenciales ligues cerca de ti como si de un catálogo de revista se tratara), esta app tiene como objetivo hacer fácil la selección de ‘pareja’ para tu perro.

Al menos esa es la idea, pero en el fondo hay más: no es ya que tu mascota ligue, sino que tú encuentres gente que comparta tu pasión y entablar relación con ella.

El funcionamiento es sencill, especialmente si conoces Tinder. Según dónde estés te aparecerán fotos de perrunos que irás descartando o marcando como favorita, y si la otra parte contratante hace lo propio con la fotografía de tu peludo compañero, ¡habemus pareja! A partir de ahí puedes hablar, quedar o lo que sea.

La cara oculta de la app es que, claro, igual te sirve a ti para ligar, porque en el perfil de los perros también hay un perfil del dueño o dueña. El mundo está loco, pero eh, los perros primero.

 

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