En los años 80, cuando los ordenadores personales ya empezaban a colarse en nuestras casas y los fabricantes a batirse el cobre en el mercado, desarrolladores y usuarios vislumbraron un problema fruto de la propia competencia: cada máquina empleaba un código distinto para reflejar las letras del abecedario. Lo que para una era la “A”, para otra no significaba nada. Establecer una comunicación decente era imposible.

Para resolverlo, los gigantes de la electrónica se unieron a finales de la década en el consorcio Unicode, encargado a partir de entonces de fijar un estándar. Cada letra, número, signo de puntuación o símbolo tiene ahora un código asignado que permite que cualquier ordenador, teléfono o tableta sea capaz de reconocerlo. Por ejemplo, U+003F es la interrogación de cierre, U+002C es la coma o U+0037 el número siete.

LA PEINETA

Lo mismo pasa con los emojis, ese conjunto cada vez más variado de ideogramas que ha sustituido a la comunicación no verbal en internet. Los miembros del consorcio, entre los que se cuentan ejecutivos de multinacionales como Apple, Google oFacebook, se reúnen cada cuatro meses para decidir qué emojis entrarán a formar parte de su estándar y con qué código. Por ejemplo, U+1F595 se convirtió en la ya famosa peineta en la versión 7.0.

Emoji de Microsoft con la peinetaAquí entra en juego la primera restricción a causa de la propiedad intelectual. Unicode excluye de su lista, entre otras cosas, “imágenes tales como logos de empresas, o aquellas que muestren la marca de una compañía como parte o la totalidad de la imagen”, así como “personas específicas, históricas o vivas”, y “deidades”.

Otra cosa es que una firma como Apple decida incluir su característica manzana mordida en el Área de Uso Privado (PUA, por sus siglas en inglés), un rango de códigos sin asignar que cada cual utiliza como quiere. De este modo, el carácter U+F8FF solo mostrará el logo de la marca en los dispositivos de Apple. En otros, mostrará algo totalmente distinto o sencillamente nada.

NO ME TOQUES LAS PALMAS

Una vez aprobados los emoji que entrarán a formar parte del estándar, las empresas suelen tardar poco en incluirlos en su repertorio, cada una con su propio diseño. Por eso la famosa sevillana de WhatsApp (o más bien de Apple) se transforma en el bailongo monstruito amarillo de Google Hangouts o en un grisáceo monigote cuando utilizamos Windows 10.

Piensa en los emojis como una tipografía. Igual que Times New Roman tiene vocales con tilde, Apple, Google o Facebook han creado tipos de letra que incluyen un diseño para cada emoticono.

¿TIENEN COPYRIGHT?

Así las cosas, la cuestión del copyright se puede resumir en una frase: las empresas pueden proteger una tipografía, pero no pueden poseer las letras, números y símbolos que la conforman. Con los emojis pasa lo mismo: las creaciones artísticas les pertenecen, pero cualquiera puede utilizar los mismos caracteres del estándar Unicodecon otros dibujos.

Si se puede utilizar una paleta de emojis concreta sin meterse en líos legales con su creador es fácil de determinar: si la tipografía está instalada en el sistema operativo o la aplicación que estás utilizando, no hay problema. Un ejemplo: el informático que desarrolla una app de mensajería para iOS puede utilizar tranquilamente los emojis de Apple porque forman parte del sistema operativo y están en su teclado oficial.

El problema surge cuando hablamos de distribuirlos fuera de la plataforma o la app de la empresa propietaria del diseño.

Imagina que quieres vender camisetas con la caca del WhatsApp serigrafiada. Si utilizas el dibujo más famoso, estarás cometiendo una infracción del copyright de Apple, que es la propietaria de esa creación artística.

Lo que sí puedes hacer es dibujar tu propia boñiga sonriente, encargársela a un diseñador (pero asegúrate de que te ceda los derechos) o usar una con licencia libre.

¿Qué emoticonos podrías usar y cuáles tienen copyright, entonces? Toma nota.

La tipografía de la manzana mordida se llama Apple Color Emoji y no se puede usar sin el consentimiento de la firma fuera de su ecosistema, igual que sucede con la Segoe UI Emoji, que ha incluido Microsoft en Windows 10.

La de Google es Noto Color Emoji y puedes utilizarla si cumples con los requisitos de la SIL Open Font License.

Twitter liberó el año pasado su tipografía, Twemoji, bajo licencia Creative Commons CC-BY 4.0, y  Mozilla también ha compartido la suya con licencias libres.

No son las únicas: Emoji One o Phantom Open Emoji son solo dos paletas que puedes utilizar sin preocuparte (siempre y cuando respetes la licencia, claro).

¿Prefieres diseñar una nueva? IcoMoon podría ser de gran ayuda.

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