La polémica suscitada en Reino Unido por unos estudios sobre los efectos negativos de las redes sociales para el cerebro, las relaciones sociales y la identidad de las personas, incluidos los niños, ha acabado dando la vuelta a estos planteamientos. De hecho, investigadores que han salido al paso de la polémica sostienen que Internet no solo no es tan dañino como lo quieren presentar algunos, sino que puede resultar beneficioso.

Que no hay que confiar ciegamente en los estudios sobre los efectos dañinos del internet, es la conclusión que se puede sacar de la polémica científica suscitada en Reino Unido por la investigadora senior del Lincoln College de la Universidad de Oxford, Susan Greenfield, cuyos estudios ‘revelaron’ que la comunicación en línea puede conducir al autismo o a condiciones similares a esta enfermedad, así como afectar negativamente a la interacción social, la empatía y la identidad personal.

Tres investigadores liderados por Vaughan Bell, del Colegio Universitario de Londres,denuncian que estos estudios nunca fueron publicados en revistas científicas, sino que fueron divulgados por los medios de comunicación, y que, por lo tanto, no pudieron ser revisados debidamente por sus colegas. Asimismo, estos estudios carecen de pruebas científicas y “confunden la correlación con la causalidad”.

Según ellos, las conclusiones sacadas por Greenfield no solo son “engañosas”, sino que también pueden resultar dañinas, por ejemplo, para aquellos que padecen autismo y sus familias. De hecho, otros estudios revisados de manera apropiada sugieren lo contrario a lo que dice Greenfield, sostienen. Y para demostralo citan estudios que demuestran que las redes sociales suelen “mejorar las amistades existentes y la calidad de las relaciones, aunque unos usuarios se benefician más que otros”.

“La conclusión general es que aquellos que utilizan las redes sociales para evitar las dificultades sociales empeoran su bienestar, mientras que el uso de las redes sociales ayuda a afrontar los desafíos sociales”, agregan los científicos. Asimismo, tiran por tierra el argumento sobre el efecto negativo que tendría para la identidad personal, afirmando que estudios de Facebook revelaron que los usuarios de esta red social suelen “retratar su identidad de manera precisa”.

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