Un Nissan Juke que cuesta 500.000 euros puede parecer una excentricidad, pero ya hay cinco propietarios que compraron la anterior generación del Juke-R, del que ahora acabamos de probar su evolución, el 2.0, una cifra que no hace referencia a su cilindrada, sino a que se trata de la segunda generación.

El nuevo Juke-R 2.0 presenta los detalles evolutivos de los Juke de calle, además de algunas que otras particularidades como, por ejemplo, 55 caballos más para seguir mateniéndose como el SUV más rápido y radical del mercado.

Herencia del GT-R Nismo

Al igual que con el primer Juke-R, el preparador británcio RML se ha encargado de adaptar al Juke el motor V6 de doble turbo del Nissan GT-R Nismo con sus 600 caballos. Los cambios realizados son numerosos y ahora la superficie de las tomas de aire del paragolpes delantero se ha duplicado con respecto al antecesor. También se han colocado las mismas llantas de 20 pulgadas con neumáticos de diferente medida en cada uno de los ejes y los frenos Brembo con pinzas de seis pistones delante y de cuatro detrás procedentes del GT-R ‘gordo’ con su característico color dorado.

La pista del aeródromo de Altiport, en Megève, en mitad de los Alpes franceses, noa sirvió de circuito de pruebas.

Suspensiones, elementos aerodinámicos como las estriberas, el alerón trasero o el paragolpes delantero se han rediseñado para optimizar su rendimiento y están construidos en fibra de carbono, al igual que el capó delantero y el portón trasero. En el interior se mantiene el arco de seguridad y se han instalado unos excelentes asientos deportivos pero no bacquets, con lo que entrar y salir se hace más fácil porque las barras longitudinales complican mucho el acceso. El salpicadero es casi idéntico al del Juke de serie pero con nuevos interruptores para la regulación de la suspensión, la dirección y los modos de conducción en la consola central, los mismos que monta el GT-R Nismo en una posición más elevada.

El SUV más radical

La pista del aeródromo de Altiport, en Megève, en mitad de los Alpes franceses, se convierte en nuestro circuito de pruebas.

Arranco con los ajustes que ya tenía el Juke en la dirección y la suspensión. La capacidad de aceleración del Juke-R 2.0 es sorprendente, pero lo hace con un aplomo de primera, sin movimientos bruscos a pesar de su impresionante par y potencia, ayudado por su tracción total. El motor hace moverse la aguja del cuentavueltas con una rapidez impresionante y casi sin darnos cuenta estamos al final de la pista del aeródromo, frenando en el trazado de conos que simula un giro de 180° para volver a trazar la pista en sentido contrario.

La dirección es tan rápida que casi giro en exceso y nuevamente me sorprende la inmediatez de la respuesta del conjunto propulsor-cambio y su aplomo, sin brusquedades ni reacciones extrañas a pesar de su corta batalla y de que se nota que el eje trasero recibe la mayor parte del par, aunque con una aceleración más agresiva seguro que se hubiera notado más el deslizamiento de la zaga.

La nueva aceleración y frenada final dejan claro que este Juke es un verdadero vehículo de competición aunque el mayor peso y peor aerodinámica con respecto al GT-R Nismo no le permitan conseguir esas impresionantes prestaciones.

De carreras, pero con frenada de emergencia

El Nissan Juke-R 2.0 con el que pudimos realizar esta prueba es un auténtico coche de carreras… con truco. En el asiento de la derecha se sentaba el piloto portugués Luis de la Cerda, algo habitual cuando tenemos que conducir vehículos de este tipo. La particularidad es que cuando tratabas de ‘divertirte’ intentando frenar lo más tarde posible al final de la pista del aeródromo notabas que ‘algo’ se encargaba de que las cosas no llegaran al límite. Luis tenía un enorme pedal de freno a sus pies con el que se encargaba de cortar cualquier entusiasmo antes de que las cosas se pusieran difíciles. No todo es diversión. ¿El precio? 500.000 euros…

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