Nace la cuarta generación del Renault Mégane

Tras más de 20 años en el mercado, durante los cuales han visto la luz tres generaciones completamente nuevas del Megane, asistimos al nacimiento de la cuarta; un modelo que a tenor de lo que hemos percibido durante la prueba tiene todos los argumentos para mantenerse en el olimpo de los coches más vendidos.

Durante estás dos décadas en el mercado ostenta el título acoche más vendido en nuestro país, todo un éxito si tenemos en cuenta que en su momento nació con el complicado papel que supuso sustituir al Renault 19, todo un mito. Puntualmente además ha sido líder de ventas en 12 ocasiones, nueve de ellas consecutivas.

En esta ocasión sus aspiraciones son igual de ambiciosas, prueba de ello es que se ha recurrido al mismo bastidor que emplean sus hermanos mayores el Talisman y el Espace. De los que hereda además elementos de auténtico lujo como la gran tablet central de 22 centímetros de diagonal –8,7 pulgadas–, aunque en este caso es opcional. Por supuesto la conectividad de su equipo multimedia es total gracias a su sistema R-Link 2.

Su cuidada carrocería es toda una declaración de intenciones, con unas elaboradas ópticasdelanteras que opcionalmente pueden ser 100% de led. Crece en todas longitud hasta los 4,36 metros –64 milímetros más– y en anchura hasta los 2,05 con retrovisores –1,81 sin ellos– pero rebaja la altura en 25 milímetros para potenciar su deportividad general.

Del mismo modo se amplía el ancho de vías delantero y trasero y también la distancia entre ejes, todas ellas medidas encaminadas a mejorar la habitabilidad interior hasta el punto de convertirse en líder de su segmento, extremo que comprobaremos en un futuro con el metro en la mano, aunque las primeras impresiones son expelentes. El maletero ofrece una capacidad de 434 litros, que pueden alcanzar los 1.250 en caso de abatir los asientos posteriores.

La mejora de calidad interior también ha sido notable, con materiales mucho más elaborados y con un interior en el que destacan el cuadro de relojes digital –TFT de 7 pulgadas– y la gran tablet central; en caso de no optar por ella disponemos de una de menor tamaño –7 pulgadas– y en posición horizontal pero de un funcionamiento más que correcto.

En carretera además percibimos una mejora muy importante de la insonorización interior. La gama de acabados se estructura en torno a los niveles Life, Intens, Zen y Bose; éste último se caracterizó por un equipo de sonido de esta afamada marca con unas elevadas prestaciones.

Nos gusta también el funcionamiento del Head Up Display así como las nuevas butacas de doble mullido o el volante forrado en piel y de grosor muy acentuado, sobre todo en la variante GT objeto de esta prueba. Destaca el aprovechamiento de la electrónica que hace la firma, y que a través de la pantalla capacitiva nos permite modificar gran parte de parámetros a nuestro gusto a través del sistema Multisense.

El conductor puede escoger desde el esquema de funcionamiento del motor –para correr más o ahorrar combustible–, hasta los colores de la iluminación interior o la sonoridad del motor, pasando por las leyes de funcionamiento del cambio automático de doble embrague EDC o el sistema opcional 4 Control –de serie en los GT–, que por debajo de 80 kilómetros/hora gira los neumáticos traseros en sentido contrario a los delanteros para facilitar las maniobras y por encima de esa velocidad lo hace en el mismo sentido para hacerlo más ágil.

En las variantes altas de equipamiento podemos optar por cinco configuraciones predefinidas a través de un mando directo ubicado en la consola; Neutro, Sport, Confort, personalizado y ECO. Mientras que el el GT disponemos de un botón directo que activa la configuración más radical, que en ningún caso afecta a la suspensión.

Este conjunto de soluciones hacen que el Mégane sea un coche configurable al gusto del conductor en cada momento, pudiendo optar entre una configuración ECO, que va corrigiendo nuestra conducción para que gastemos menos, hasta un modo sport mucho más divertido.

Por supuesto se sube al carro las ayudas electrónicas de última hornada, con regulador de velocidad adaptativo, frenada de emergencia asistida, retrovisores con detector de ángulo muerto un completo sistema de cámaras y sensores exteriores que permiten ofrecen aparcamiento automático. También disponemos de Launch Control en el acabado GT, para hacer un 0-100 kilómetros/hora perfecto mediante una sencilla combinación de toques en los pedales y el cambio.

La gama de motores queda compuesta por tres variantes Diesel de 90, 110 y 130 caballos –cambio automático EDC opcional– y otras tres gasolina de 100, 130 y 205 caballos, esta última solo disponible con el cambio EDC. A corto plazo se incorpora una nueva versión dCi con 165 caballos de potencia.

En la preparación del chasis ha participado el departamento de competición Renault Sport, toque que se nota sobre todo en las variantes extremas GT, que cuenta con motor gasolina turbo de la familia tCe con 205 caballos. De este acabado nos han gustado mucho las sensaciones de conducción y la eficacia, así como la capacidad de empuje de su motor turbo, que forma un cóctel más que eficaz junto con el suave y rápido cambio automático EDC de doble embrague, que además pone a disposición nuestra unas levas de perfecto tamaño y sencilla utilización en el volante.

Si tuviera que destacar una de sus cualidades es que Renault ha dejado atrás ese tacto de conducción típico francés que amortigua todas las sensaciones que llegan hasta el conductor, del mismo modo que la seguridad que nos transmite y que nos permite viajar muy rápidos en autopista y con total confianza.

Ahora basta rozar el acelerador para escuchar al motor subir de vueltas con mucha agilidad, de la misma manera que el volante nos transmite ahora muchas más sensaciones, podíamos decir que ha ganado en ‘peso’, lo que nos hace mucho más partícipes de la conducción. De hecho, nos gustaría contar con unas suspensiones un punto más firmes en su tarado, pues los 205 caballos del motor unida a la ligereza general del conjunto así lo piden.

PAra los que han quedado seducidos por la estética del GT, decir que se comercializa también el acabado GT Line, un kit compatible con alguna de las motorizaciones disponibles.

La gama de precios va desde los 16.600 euros del TCe de 100 caballos en acabado Life hasta los26.900 del GTEDC de 205, pasando por los 20.400 del dCi de 110 caballos en acabado Life.

La guinda del pastel la pone el hecho de que el Mégane sea fabricado íntegramente en España, todo un argumento de venta en este momento. Por el momento es el primer esbozo de lo que será la futura gama Mégane, que a medio plazo se irá completando con variantes SW, 3 puertas, cabrio… lo que configurará una de las gamas más amplias y completas del mercado.

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