Moto G llegó en 2013 como adalid de la nueva estrategia de la compañía de olvidar la gama alta e ir a por la baja y la media con dispositivos asequibles y de gran rendimiento. Un año después, Motorola mejoró la fórmula con el que posiblemente sea su mejor G hasta la fecha. Ahora vuelve a hacer lo mismo, pero con unos componentes que ya huelen a viejo.

Eso no quiere decir que el Moto G de 2015 sea malo, ni mucho menos. Todavía es una de las mejores opciones disponibles y lo será durante un tiempo. Sin embargo, envejecerá algo peor: no es lo mismo fichar a una estrella con 21 años que hacerlo con 29, al final de su carrera. Te dará detalles, pero no puedes construir el equipo a su alrededor.

Por otro lado, hay que recordar que a los usuarios les gustan los cambios. Si un teléfono no innova, corre el riesgo de convertirse en el Galaxy S5: más de lo mismo, por muchos cambios ‘cosméticos’ que veamos.

Así pues, Motorola ha decidido que para este 2015 lo único que necesitaba su móvil era una mejor cámara (la misma lente de 13 megapíxeles que usa el Nexus 6, pero que en absoluto da el mismo resultado) y la posibilidad de sumergirse. A nivel de hardware hay pocas novedades más, y para conseguirlas hay que pagar un extra (20 euros, para un total de 219) y hacerse con el modelo con 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento.

No hay que confundirse: todo en el Moto G es bueno. Su diseño es divertido y cuidado a pesar de no contar con materiales nobles, la pantalla de 5 pulgadas da lo que se espera de su precio (720p) y permite ahorrar un poco en batería (llega al día sin problemas). En general el terminal moverá con fluidez casi todo (que no todo). Sin embargo, no es el sustituto de un Moto G, sino más bien una forma de entrar en la gama media o un primer móvil.

La duda es si este es el movimiento adecuado. En el sector tecnológico solemos olvidar que no todos los usuarios son expertos y, aunque no lo creamos, siempre habrá quien busque su primer móvil. Para ellos, es genial. Dicho esto, tampoco habría pasado nada por ir a por un Snapdragon 615, por ejemplo, en lugar de quedarse en un 410.

La compañía sabe que se la juega y ha decidido darle el balón al base, porque cuando se acerca el final de un partido ajustado lo mejor es que vaya a la línea de tiros libres alguien con buen porcentaje. Es un hecho y solo un loco se la pasaría al escolta rebelde para que se tire un triple imposible desde la esquina. Pero, ¿y si entra?

En definitiva, aunque el Moto G de 2015 no aporta muchas novedades y peca de continuista, sigue siendo uno de los mejores terminales por debajo de los 199 euros, si no el mejor. Con todo eso, conviene pasar la barrera psicológica y esperar a septiembre para hacerse con la versión con más almacenamiento y 2 GB de RAM. Y, en cualquier caso, solo es eso: el mejor en su precio. Veremos qué ocurre dentro de un año.

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