Cómo construir una prótesis robótica adaptada a las necesidades del individuo y por la fracción del costo de las alternativas que hay en el mercado.

Eso fue lo que llevó a Joel Gibbard, ganador de los prestigiosos premios de tecnología James Dyson, a crear una mano robótica hecha en base a tecnología de impresión 3D que pretende llevar esta tecnología a todo el mundo.

Gibbard, del proyecto Open Bionics, señala que puede escanear a una persona a la que se le ha amputado un brazo usando una impresora 3D y construirle una mano a la medida en menos de dos días.

El proyecto usa una impresora 3D para construir las partes que constituyen la mano robótica.

Normalmente, la creación de un prótesis similar toma meses.

Gibbard dijo a la BBC que piensa poner esta prótesis en el mercado el año próximo.

“Se trata de una de las alternativas más baratas que se pueden obtener en el mercado con la mayor funcionalidad posible”, señaló a la BBC.



Agregó que es extremadamente ligera y puede ser hecha a la medida.

“La mano es básicamente un esqueleto con una especie de piel por encima. Así que podemos hacer diferentes cosas con ella, como decorar esta especie de piel con dibujos interesantes, cambiar el estilo y el diseño. Hay espacio para mucha flexibilidad”, explicó.

Aunque el usuario no puede sentir como tal lo que está tocando, los dedos contienen sensores que le permiten saber cuánta presión ejercer dependiendo del objeto.

Esto significa que se pueden agarrar objetos tan frágiles como un huevo, sin destrozarlos.

Otro atractivo de esta mano es el precio, estimado en alrededor de US$3.000 dólares. Prótesis de manos similares con control de los dedos cuestan de US$20.000 a US$60.000.

Otros de los diseños premiados este año incluyen:
Etiqueta inteligente

Etiqueta inteligente: Una etiqueta inteligente para alimentos empaquetados que indica cuando éstos están dañados, también formó parte de los productos galardonados con el premio Dyson. La etiqueta contiene una gelatina especial que hace que se vuelva más áspera cuando el alimento comienza a descomponerse.

El usuario sólo tiene que pasar sus dedos sobre la etiqueta y si tiene una serie de protuberancias, generadas cuando la gelatina se descompone, es mejor no comerlo.

Red biodegradable: En España, el premio se lo llevó una red para pescar biodegradable desarrollada por el español Alejandro Plasencia.

Un aditivo que se agrega a la red lleva a que comience a degradarse después de cuatro años.

La red busca contrarrestar los problemas creados por las redes pesqueras que se dejan en el mar y causan daños a la vida marina.

“Lo que buscamos es reducir la cantidad de plástico que flota en los océanos”.

“Alrededor de 100 millones de toneladas de desechos que flotan en los océanos provienen de estas redes pesqueras abandonadas, en las que quedan atrapados peces y mamíferos marinos”.

Prótesis nasal: El uso de tecnología de escaneo 3D también ha permitido el desarrollo de prótesis nasal de bajo costo que este año también figuran en la lista de las innovaciones más premiadas.

El diseño corresponde al proyecto Designed Prostetics de Nueza Zelanda y busca ofrecer alternativas de baratas y prácticas a personas que tienen deformaciones de la nariz.

La tecnología permite la producción de prótesis ” a la medida”, que son fáciles de “imprimir” y crear para las necesidades específicas de cada individuo.

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