Si los antiguos teléfonos podían presumir de algo, era de la duración de sus baterías. ¿Un par de días sin cargar el móvil? A día de hoy eso es una utopía. Bien es cierto que los de aquellos tiempos no eran tan potentes como los que ahora llevamos en el bolsillo. Es por eso que los gigantes tecnológicos saben que se juegan mucho en el terreno de las baterías, así que mejorar la velocidad de carga parece una buena opción

Es uno de los principales motivos de queja que, desde mucho tiempo atrás, tenemos quienes usamos smartphones: la dichosa batería está prácticamente agotada a las primeras de cambio. Intentamos, eso sí, ponerle remedio.

Antes, cuando todavía existían las baterías que tenían efecto memoria, solo poníamos a cargar el terminal cuando se quedaba sin energía alguna. Pero esa vieja artimaña ya de poco sirve.

Luego llegaron los accesorios, como las baterías portables o las fundas que incorporaban una carga adicional con la que el teléfono duraba encendido un poco más. Elementos que abultan demasiado como para llevarlos a cualquier parte por si nos hacen falta. Cualquiera de las dos alternativas tenía su inconveniente y no nos contentaba del todo. Ni siquiera a los fabricantes.

Sabedores de que hay que poner remedio a este problema lo antes posible, las firmas tecnológicas han decidido dejar de lado la estrategia de incorporar baterías cada vez más grandes, con mayor capacidad, para intentar hallar la tecnología que permita cargarlas más rápidamente.  Y tras mucho tiempo, parecen haber dado con la clave.

De hecho, la compañía china Huawei ha presentado dos baterías capaces de alcanzar el 68% y el 48% de carga en tan solo 2 y 5 minutos, respectivamente. Ambas han sido fabricadas utilizando iones de litio, pero mientras la primera de ellas no tiene la suficiente capacidad como para proporcionar energía al smartphone durante demasiado tiempo, la segunda podría darle al teléfono la autonomía necesaria para vivir 10 horas más.

Si bien una batería al uso necesitaría estar conectada a la corriente eléctrica durante 10 minutos para cargarse al 2% de su capacidad, las que ha conseguido diseñar el gigante asiático pulverizan esos tiempos: bastaría con parar a tomar un café para disponer de nuestro teléfono móvil con el 50% de autonomía y poder utilizarlo durante toda la mañana.

Aunque todavía no se comercializan, puesto que se trata de un prototipo, lo cierto es que continúan esta nueva vía de investigación que algunos gigantes tecnológicos ya han puesto en marcha. Sin ir más lejos, cuando Samsung presentó sus nuevos Galaxy S6 el pasado mes de marzo, ya anunció que sus baterías podían permitir cuatro horas de uso del terminal con una carga de tan solo 10 minutos de duración.

Otra de las compañías que ha dejado a un lado el diseño de equipos que consuman menos y apuesta por aumentar la velocidad de carga es Qualcomm. Con Quick Charge 3.0, que incorporará a su próximo Snapdragon 820 y los futuros nuevos chips, la firma estadounidense asegura que la carga será cuatro veces más rápida y un 38% más eficiente que la tecnología Quick Charge 2.0. Así, confían en que podamos disponer de la batería al 80% de su capacidad en tan solo 35 minutos.

Para conseguirlo han recurrido a un algoritmo conocido como INOV (Intelligent Negotiation for Optimum Voltage), que permite aumentar la eficiencia de la carga. Gracias a esta tecnología, el dispositivo determinará cuánta potencia necesita en cada momento, de forma que optimiza la transferencia de energía para adaptarse a las necesidades.

Además, al controlar más específicamente el nivel de voltaje, el smartphone o la tableta puede ajustar automáticamente los niveles de tensión que requiere. Con esto Qualcomm consigue también alargar la vida de las baterías de los dispositivos, pues controlan el calentamiento de manera mucho más adecuada y evitan que la energía se malgaste en un 45%. Y no solo eso: han sido capaces de adaptar esta tecnología a todo tipo de conectores, lo cual supone una ventaja con la que podremos contar ya en 2016.

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