La industria automotriz de China marcha a toda máquina por el crecimiento de la clase media urbana que consume cada vez más.

Hasta los años 90, muchos chinos se desplazaban fundamentalmente en bicicleta y, en algún caso, en motocileta. La idea de tener un carro parecía muy lejana, ya que nadie podía costearse uno.

Pero todo esto ha cambiado en los últimos años debido a la fuerte expansión económica del gigante asiático, que ya es la segunda economía del mundo detrás de EE.UU.

Actualmente, unos 154 millones de chinos son dueños de un auto, según el Ministerio de Seguridad Pública de ese país.

Para hacer frente a esta creciente demanda, la industria automotriz del gigante asiático ha debido producir a máxima capacidad.

Autos chinosEn lo que va de 2015, China ha fabricado 16,5 millones de carros.

Según datos de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA), en lo que va de 2015 China ha fabricado 16,5 millones de carros, cerca de un quinto de la producción global (y una cifra similar a la de la Unión Europea en su conjunto).

Muchos de los modelos producidos pertenecen a marcas conocidas en Occidente. Pero muchos otros provienen de empresas cuyo nombre desconocemos, que fabrican vehículos muy parecidos a los europeos y estadounidenses, “demasiado” según los expertos.

Estos últimos, en general con nombres complicados, son indudables copias de autos occidentales emblemáticos o populares, según pudo constatar el programa de la BBC Top Gear, que viajó a China para filmar una edición especial sobre este tema.

En estos casos, es poco lo que las automotrices de Occidente pueden hacer para proteger sus diseños, porque las compañías chinas suelen contar con la protección del gobierno de Pekín, dice el sitio especializado en el sector Auto Express.

BBC Mundo te muestra 5 de las copias de autos más flagrantes y curiosas de la industria automotriz china.

1. Mini vs. Lifan 330
Miny y Lifan 330

Las similitudes entre el emblemático auto británico, hoy fabricado por la firma alemana BMW, y el Lifan 330, producido por la empresa china Lifan Motors, son muchas.

El Lifan no sólo se vende en su país de origen, sino también en Rusia y otros mercados de exportación. En América Latina, se comercializa en Perú.

2. Smart vs. Zotye E30
Smart y Zotye E30

Otra gran similitud entre un auto occidental y uno chino. Se trata del Smart y su “casi gemelo” fabricado por la compañía Zotye Auto, fundada en 2005.

El Smart, producido por la automotriz alemana Daimler AG, es uno de los autos ultracompactos más populares del mundo: se han vendido 1,7 millones de unidades en 46 países, incluida la misma China.

3. Range Rover Evoque vs. LandWind X7
Range Rover Evoque y LandWind X7

El nuevo modelo de la empresa automotriz china LandWind ha sido motivo de una disputa legal con la firma británica Jaguar Land Rover (JLR), que fabrica la camioneta 4×4 Range Rover.

JLR demandó a LandWind por el excesivo parecido entre el X7 y su vehículo, que, por otra parte, también se vende en China.

Sin embargo, el caso fue desestimado por las autoridades chinas a principios de 2015.

El director de JLR, Ralf Speth, dijo en aquel momento: “Los fabricantes de autos no tenemos poder alguno para evitar que las compañías chinas se roben nuestros diseños. Nuestra única esperanza es que los consumidores noten la diferencia”.

4. Toyota Yaris vs. Chery Riich M1
Toyota Yaris y Chery Riich M1

¿Otro caso de plagio o inspiración sin medida? Fabricado por la automotriz china Chery, el Riich M1 es parecidísimo a la generación anterior (no la actual) del Toyota Yaris.

Cuando la empresa japonesa renovó su modelo, la china también lo hizo, aunque introdujo numerosas modificación para diluir el parecido y una posible demanda.

5. Rolls-Royce Phantom vs. Geely GE
Rolls-Royce Phantom y Geely GE

Y por último, la copia más costosa de todas, la del Rolls-Royce Phantom.

Tiene la figura de la dama alada en el capot, el enorme radiador y una silueta muy, muy familiar. Pero el Geely GE es fabricado en China por una empresa que no tiene nada que ver con la británica.

Cuesta “apenas” US$45.000 en comparación con los US$370.000 del original.

Cuando Geely lanzó su versión del Phantom en 2009, aseguró que había “reinventado el clásico”. Pero Rolls-Royce amenazó con una demanda legal.

La empresa china, entonces, hizo cambios significativos a su auto y quedó en relativos buenos términos con Rolls-Royce.

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