Las previsiones apuntan a que el negocio de la robótica industrial crezca hasta los 60.000 millones de dólares en 2020. Uno de los retos es conquistar el entorno de las pymes porque «están muy poco robotizadas».

Parecen juguetes. Son algo más. La apariencia engaña, ya se sabe. Los robots llaman mucho la atención. Estar ante ellos dibuja, aunque no lo quieras, una cierta emoción interpretada por melodiosas sonrisas. Las máquinas se han vuelto aún más inteligentes y amenazan con hacerse un hueco en los procesos industriales y los hogares. Una de sus posibilidades más interesantes y atractivas ha sido siempre la capacidad de emular acciones propias de los humanos. Los robots interactivos de uso doméstico se abren paso en múltiples formas.

Camino hacia el hogar

«Uno de los grandes retos de la robótica, específicamente en el campo de la robótica de consumo, es aumentar la credibilidad sobre la efectividad de los robots y la notoriedad de la categoría de robots de limpieza en concreto. Progresivamente, los consumidores se van dando cuenta de que pueden confiar en los robots domésticos porque cumplen lo que prometen», explica Colin Angle, director general y fundador de iRobot, en declaraciones a ABC.

Una de las mayores aportaciones de la empresa americana ha sido la popularización de un aparato de limpieza, que no deja de ser una máquina «pensante», y que es visto como un asistente muy práctico. La última versión. Roomba 980, permite controlarse a distancia una vez emparejado con un dispositivo matriz, el «smartphone», gracias a su conectividad wifi. Eso le ha abierto una gran ventana de posibilidades al poder activar su tarea de recogida y limpieza del suelo en tiempos concretos, anticipándose a la llegada del propietario. Con la tendencia bautizada como «internet de las Cosas» se enfatiza la idea de un futuro plagado de objetos «pensantes».

Androides más interactivos

Divertidos, sonrientes y habladores, son otra concepción que queda patente en las propuestas de los robots humanoides. El icónico Peeper, que llegará a España próximamente, o RoBoHon, una creación de Sharp que acaba de presentar en la feria de Tokio IREX 2015, son ejemplos de las posibilidades que ofrecen al conectarse a través de un teléfono móvil inteligente. Cada vez se va mejorando la capacidad de recordar las caras de las personas que registra gracias a sus cámaras frontales. Y llamarlas por su nombre. El reto, en cualquier caso, es desarrollar capacidades más amplias en un futuro. Y se han dado pasos importantes. En muchas ferias se asiste a los típicos partidos de fútbol entre pequeños robots. Pero llegar hasta ahí, alcanzar un cierto nivel de inteligencia, es un paso importante dentro de la ciencia.

El debate sobre la autonomía total es uno de los puntos más controvertidos, ya que se cae habitualmente en los prejuicios de las historias apocalípticas de la ciencia-ficción con máquinas rebelándose contra el ser humano. Los expertos creen que son más los beneficios que aporta. «Yo creo que es más importante centrarse en aplicaciones prácticas de la robótica y cómo pueden ayudar a las personas. Pienso que un día será posible coordinar los robots domésticos con otros dispositivos y tecnologías del hogar, con autonomía para saber cuándo y dónde tienen que limpiar», agrega Angle.

«Los robots se integrarán con otras tecnologías aprovechándose del internet de las cosas. Es un momento emocionante para la industria de la robótica porque contamos con la experiencia y los aprendizajes de los últimos años, mientras que todavía queda mucho por alcanzar», añade. Sin embargo, nos encontramos en un momento de incertidumbre. «El año que viene van a salir al mercado numerosos robots de uso doméstico a bajo coste y veremos, por un lado, la reacción de las personas, y por otro, las necesidades reales. Robots sin aplicaciones reales no sirven para nada», explica a este diario Víctor Martín, director general de la firma sevillana Macco Robotics.

Robot de la Universidad de Tokio capaz de manejar cestos de 30 kilos¿Podemos hablar del desembarco de este tipo de productos en el hogar? «Sin duda», vaticina este experto, quien insiste en la idea de que «ayudarán a las personas a hacer la vida más fácil». De momento, la evolución es mayúscula, aunque los primeros diseños para uso doméstico no dejan de ser «asistentes personales». En un futuro –continúa– serán el centro neurálgico en las viviendas para conectar a las personas «con el resto del mundo», una visión cercana a lo que la ciencia-ficción se ha encargado de soslayar en ejemplos como Jarvis (Iron Man).

Como los humanos

Desde que se comenzaron a tratar temas sobre androides, el debate se centró en el diseño de los mismos. Emular cualidades humanas, con ojos, boca y piernas, ha sido uno de los puntos más controvertidos. ¿Está la sociedad preparada? «Es un momento esperanzador. No es un cambio drástico, porque se está gestando desde hace muchos años, ya que los robots, por ejemplo, están presentes en la sociedad de alguna manera, como los limpiadores de piscina. Hay un problema de certificación que tiene que avanzar en paralelo», relata Juan Carlos Llorente, director comercial deGMV, empresa española especializada en robótica espacial y que, recientemente, ha organizado una nueva jornada para mostrar los avances en este campo.

Mejorar la seguridad alrededor de la robotización de la sociedad es otro de los desafíos. En parte, hay tareas en las que para evitar problemas físicos, las máquinas serán capaces de ayudar en trabajos delicados. «Si queremos dar más seguridad quizá haya situaciones que con personas no se puede hacer, pero poner una serie de dispositivos como una máquina autónoma puede ser una cosa más fácil», subraya.

El robot sumiller desarrollado por la empresa de electrónica japonesa NEC y la Universidad de MieEn la industria

Las previsiones apuntan a que el negocio de la robótica industrial crezca hasta los 60.000 millones de dólares en 2020, según datos de GMV. A nivel industrial, el futuro se vislumbra muy optimista de cara a la optimización de recursos en procesos productivos. Se estima la presencia de más de 250.000 sistemas robotizados en el mundo. La industria prevé un aumento exponencial en escasos años.

«La robótica tradicional, nacida en el ámbito del automóvil, se trataba de unos robots que, por tamaño y velocidades, tenían que estar confinados en jaulas de seguridad», describe Marc Segura, director de la Unidad de Robótica deABB España, desarrolladora de YuMi, el primer robot colaborativo capaz de «ponerse al lado de un operario» en el mismo nivel de trabajo. «Eso lo vemos como una nueva era para la aplicación de la robótica». Uno de los retos es conquistar el entorno de las pymes porque «están muy poco robotizadas» a consecuencia de la «percepción de complejidad y falta de inversión» de los últimos años. La robótica crea puestos de trabajo».

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