La compañía japonesa Sony no pierde comba en el competitivo mercado de cámaras digitales compactas, y ahora acaba de lanzar su cuarto rediseño de su conocida RX100. Para su pequeño tamaño y peso, no llega a los 300 gramos, muestra una lente excepcional de Vario-Sonnar de Zeiss de 24 – 70 mm con una apertura de foco entre 1,8 y 2,8. Angular, claro, que se acompaña de un sensor de rango de 25.600, lo que permitiría poder hacer fotografías en casi cualquier entorno y situación lumínica. Todo ello alcanzando los 20,1 maegapíxeles.

Esto no impide que sea rápida, ni tampoco reduce sus capacidades de vídeo, que permiten grabar en 4k con velocidades de los 24 fotogramas a los 30 (limitadas a cinco minutos). Puede, incluso, grabar en cámara lenta y cuenta con estabilización de imagen. Todo ello a través de su pantalla LCD de tres pulgadas, que presenta más de un millón de píxeles. La mejora respecto al anterior modelo es notable y presenta solo un poco menos de duración de la batería y la necesidad de tarjetas SD específicas, ya que los formatos de salida son todo menos pequeños.

El nuevo sensor CMOS capta mejor la luz a través de nuevas capas unidas y mejora muchísimo en rapidez. Une, así, la mayor apertura posible de lente con una gran rapidez en la toma de fotografías, algo que no suele ser común en la fotografía. Se sacrifica, en parte, la ampliación (el zoom) del anterior modelo por una disposición técnica más desarrollada a la hora de captar imágenes mucho más precisas. Por otra parte, tiene también capacidades Wi-Fi para transferir imágenes a un ordenador

Con un precio estimado de 950 dólares (875 euros), queda por ver cómo llegará a los usuarios y si estos aceptarán este modelo como una competencia real a los modelos réflex, que se han estandarizado también entre aquellos que no son profesionales.

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