La empresa especializada en servidores y redes Cisco augura en su informe anual un aumento vertiginoso en las necesidades de tráfico web mundial. Dentro de cuatro años se alcanzará un volumen de 2 zettabytes (que son 2.000 millones de gigabytes), según sus estimaciones.

Esto supone el total de tráfico de las dos décadas anteriores y es una cifra espectacular, sobre todo si tenemos en cuenta que el primer zettabyte se superará a finales del año que viene. Y también que es una cifra a la que ha costado más de tres decadas llegar, pero que se ha conseguido tras quintuplicar el volumen de datos en los últimos cinco años.

El número de personas conectadas aumentará de los 2.800 millones de 2014 hasta los 3.900 millones en 2019. Pero lo más importante es que para esa fecha cada uno tendrá una media de 3,4 de objetos conectados.

Un factor clave es el aumento de la velocidad de las conexiones, cuya media actualmente es de 20,3 Mbps, según el mismo informe (aunque otras fuentes no tan optimistas lo reducen hasta 4,5 Mbps). La previsión de Cisco es que ésta aumente hasta los 42,5 Mbps antes de que termine esta década.

La “era zettabyte”

En esta nueva era de consumo web vertiginoso el rey indiscutible es el vídeo. Su predominancia seguirá firme, ya que aumentará del 67% del total del tráfico que representa actualmente al 80% en 2019, con una importancia mayor en usuarios domésticos.

Además del aumento de la demanda de contenidos audiovisuales, la generalización de las pantallas 4K y la ultralta definición seguramente tendrán mucho que decir del rápido aumento del tráfico.

Quizá no vaya a ser tan necesario ver un contenido 4K, con su gran tamaño, en la pantalla de 13 pulgadas de un portátil, pero aún así algunos como Google ya están trabajando en reducir el peso de estos archivos de vídeo de calidad extrema. Pero, tranquilo, que los vídeos en 360º también están esperando para poner su granito (o granazo) de arena con sus grandes archivos.

¿Estaremos preparados o habrá saturación?

La complejidad de la Red, según explican desde Cisco, está creciendo a pasos agigantados, por la gran variedad de dispositivos conectados y porque hay una gran mezcla de aplicaciones que necesitan un gran o pequeño ancho de banda en distintos momentos. Para conjugar esto las operadoras necesitanuna “inteligencia y flexibilidad” en sus redes.

¿Pero qué significa esto? Que se triplique el tráfico web no quiere decir que se necesite triplicar el despliegue de fibra óptica. El reto está en que las redes consigan un buen autoaprendizaje de sus ususarios, para tener la capacidad específica que requiera cada uno. Esto suena sencillo, pero el proceso es complejo, tal y como afirma el director de investigación de Orange en Liberation.

Nicolas Demassieux cuenta al diario galo que este objetivo se consigue con progresos continuos para lograr redes inteligentes que sean capaces de ser flexibles “observando los hábitos de cada usuario”.

Añade el directivo de la compañía francesa que no hace falta instalar nuevas infraestructuras, sino mejorar la capacidad de carga de las existentes. O crear copias descentralizadas de los contenidos que generan gran tráfico para que estos tengan que realizar “viajes menos largos”.

Pero lo que si que tiene que seguir mejorando a pasos agigantados son las redes móviles y las conexiones inalámbricas, ya que este tipo de tráfico supondrá el 67% del total en solamente cuatro años.

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