Cada vez hay más factores que pueden decantar el voto de la gente, algo que hemos comprobado de sobra en este año tan cargado de comicios. Los resultados de las encuestas son cada vez más volátiles. Las tertulias de televisión y las redes sociales tienen mucho más que decir en el debate político.

Pero hay un invitado con el que no contamos tanto: el algoritmo de Google y otros buscadores. Un estudio de la revista estadounidense ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ ha analizado su influencia en las preferencias electorales, que puede llegar a ser parecida a la de los medios de comunicación.

Dos investigadores se pusieron manos a la obra con el objetivo de comprobar si se puede ‘jugar’ con las percepciones que la gente tiene de los políticos sesgando los resultados de un motor de búsqueda. En primer lugar se diseñó uno específico para el estudio, aunque las páginas de consulta eran reales.

A cien participantes se les mostró la biografía de dos de los candidatos a primer ministro en Australia en 2010, para después dejarles buscar informacón sobre ellos. Un grupo fue expuesto a resultados sesgados a favor del primer candidato en distintos niveles, desde el más moderado al más manipulado. A otro se le inclinó la balanza hacia el otro candidato y a un tercero se le ofrecieron resultados neutrales.

Robert Epstein y Ronald E. Robertson, los dos autores del estudio, midieron la percepción de los candidatos hacia las dos opciones antes y después de las manipulaciones. Comprobaron que su efecto en la intención de voto osciló entre el 37 y el 63% de aumento para un candidato con una única sesión de búsqueda.

El conocimiento previo, clave

Hay que tener en cuenta que los candidatos eran australianos y los participantes no estaban familiarizados con ellos. Pero cuando repitieron el experimento en dos ocasiones más y con más participantes obtuvieron resultados similares.

Los resultados publicados en ‘PNAS’ también mostraron que los votantes que tenían poco conocimiento de los candidatos eran más sugestionables que otros.

Un dato a tener en cuenta para comicios muy ajustados es que los indecisos resultaron ser el blanco perfecto, según demostraron en un experimiento en unas elecciones en India, con ciudadanos que conocían a los candidatos. Los investigadores afirman que cambiar los rankings de búsqueda podría cambiar sus preferencias de voto en un 20% de los casos.

El comentario oficial de Google al respecto en el ‘Washington Post’ es muy claro: “Ofrecer respuestas relevantes ha sido nuestra piedra angular desde el principio. Si cambiáramos de rumbo socavaríamos la confianza de la gente en nuestros resultados”. A lo que cabría añadir: “Ante unas elecciones, también”.

El SEO de la confianza

Está más que estudiado y comprobado que confiamos más en las webs que aparecen en primer lugar, pero también es cierto que hay muchas empresas que pagan por aparecer en los primeros lugares para ser más relevantes.

No quiere decir esto que podrían hacer algo así los partidos políticos, aunque es el riesgo que existe cuando una única empresa es la que determina la importancia de los resultados en internet: es, en cierta forma, como si solamente hubiera un canal de televisión. Aunque, por suerte, no es la única fuente que configura nuestra ideología y voto.

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