Cuando Peter Parker empieza a notar los efectos del colocón que le ha producido la mordedura de la araña se da cuenta de que ya no necesita usar gafas. Es más, ve mejor que cualquier otro ser humano.

Las lentes de contacto biónicas que ha creado el doctor Garth Webb tal vez no vengan acompañadas de sentido arácnido, pero lo que sí proporcionan es una visión tres veces mejor que la agudeza visual óptima de las personas.

El método para medir la agudeza visual toma su nombre del optometrista holandés Herman Senllen, que vivió a finales del siglo XIX y principios del XX. Sí, el método Snellen son esas diapositivas con filas de letracas (las de arriba) y letrecillas (las de abajo) que el oftalmólogo te enseña cuando vas a consulta. Esas que de pequeño intentabas trampear para que no te pusieran gafas y que leías en estado de duda, mientras el médico anotaba con calma las puntuaciones que sellarían tu destino óptico para los próximos años.

El método Snellen puntúa la agudeza visual óptima como 20/20. Los dos números indican una distancia medida en pies y la cifra significa que desde 20 pies (unos seis metros) la persona es capaz de leer lo que una persona con visión perfecta vería desde 20 pies. Esto suena menos redundante si la puntuación que obtenemos es 20/60, lo que quiere decir que a una distancia de 20 pies el paciente es capaz de leer las letras que otro con agudeza visual óptima leería desde 60 pies.

Las lentillas biónicas desarrolladas por Webb permitirían a una persona obtener una puntuación 60/20, por así decirlo: el portador de estas lentes podría leer a 60 pies las letras que alguien con visión perfecta lee a 20.

 

Lentillas

Lentes de contacto | Foto: antena3.com

Una cura contra las cataratas

Las lentillas tienen una complejidad mayor que unas lentes de contacto que compramos en la óptica. No son de usar y tirar sino que se introducen en el ojo para quedarse. Lo hacen mediante una sencilla cirugía que dura alrededor de ocho minutos. Las lentillas biónicas se insertan en el ojo en forma de solución líquida y en 10 segundos se despliegan para adaptarse al globo ocular.

La cirugía se podría realizar en cualquier persona –sin importar el grosor de los cristales que use– a partir de los 25 años de edad, cuando las estructuras oculares están plenamente desarrolladas. El creador de estas lentillas, que dirige la empresa Ocumetrics Technology, asegura que con su invento las personas tampoco desarrollarán cataratas, pues la lente natural se sustituye, con lo que no se puede deteriorar.

La operación tendría menos riesgos que la cirugía láser ocular, que elimina tejido de la córnea y a la larga puede generar algunos problemas, entre ellos las cataratas.

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