Los cibercriminales hacen su agosto en septiembre
El anunciamiento del futuro botón “no me gusta”, que aún no existe, ha desorientado a cientos de miles de usuarios ansiosos por disponer de esa utilidad. Ésto ha provocado que los cibercriminales puedan acceder de forma simple a la información de nuestros perfiles o de nuestro ordenador.

De momento, el modo de engaño que te ofrecen los malos es el siguiente. Verás en tu muro un enlace en inglés publicado por un “amigo” que dirá “Enable dislike botton”, traducido como “Habilitar el botón no me gusta”. También puedes encontrar el botón “Install dislike botton” (“Instalar el botón no me gusta”). Facebook comprueba y almacena la ubicación de los accesos a tu perfil, por lo que la información, publicidad y utilidades que te sugiera irán en el idioma configurado en tu cuenta, es decir, enespañol. Ya tienes un buen motivo para empezar a desconfiar.

 

Los hay más sofisticados y para saltar la barrera del idioma, configuran el botón malicioso en nuestro propio idioma. Si Facebook implementa una nueva característica como la de introducir este botón, será la propia red social, en español, la que te avise en tu muro o te pida la actualización de una versión que incorpore la utilidad.

Lo que menos puede levantar tus sospechas es que el enlace esté publicado por una fuente fiable, como un usuario conocido o alguno de tus amigos, con los que no tienes el radar activado. Si un amigo comparte links maliciosos, es que ha sido previamente infectado, engañado e inducido a compartir. Por tanto, debes tener en cuenta que la información publicada por una fuente conocida y en tu idioma puede NO ser siempre fiable.

El aspecto del logo malicioso es el mismo que el original, así que no busques las 7 diferencias. Si no has advertido todas estas pistas malignas, acabarás en un sitio malicioso. Las instrucciones del aviso te pedirán que, para validar y activar la instalación,reinicies la aplicación, y el primer paso será pedirte las claves y contraseñas. Además, es posible que te pida que compartas. No lo hagas, estarás contribuyendo a la distribución del malware.

Una vez tu información personal está en manos de los cibercriminales, da por perdida tu cuenta. Estate atento a los mensajes de validación o restablecimiento de la contraseña que te llegan a tu correo de seguridad y avisa a tus contactos de que tu cuenta ha sido secuestrada, aunque sea en una cuenta alternativa o a través de la de un amigo. Puede ser que tu ordenador se convierta en un robot que publica o remite spam y otros contenidos publicitarios o de dudosa catadura moral o simplemente molestos.

 

¿Por qué no se ha puesto antes?
La controversia es bastante amplia. Facebook es la red social de la exposición y el buen rollo. Si publicamos algo, es para que la gente haga comentarios, lo comparta y te diga cuánto le gusta tu vida y lo que pasa en ella. El “no me gusta” es un mensaje negativo que podría generar conflicto entre usuarios al contradecir las expectativa de quien lo publica.

Pero, ¿qué pasa si publicamos la muerte de una persona, la agresión a un niño o la imagen de una niña fumando? Hay gente que clickea “me gusta”. ¿Cómo le puede gustar ese tipo de contenidos? En la mayoría de estos casos damos por hecho que clicar el botón “me gusta” es una muestra empatía con el usuario que lo publica, pero la orientación en esos casos es sólo una suposición. No muestra la realidad. El “no me gusta” debería ser un NO ME GUSTA y no dar lugar a conjeturas. Si os fijáis, en Youtube ya existe y la vida en la tierra aún continúa.

 

¿Facebook pasará a ser “HateBook”?
Sin embargo, bajo mi punto de vista, el caso de Facebook es diferente al del rey de los vídeos. La publicación de opiniones, comentarios y experiencias personales que puedan ser evaluadas con un “no me gusta” puede provocar daño moral. De momento, las publicaciones que no nos agradan o que nos disgustan son pasadas por alto y no le otorgamos ningún valor. El botón puede generar actitudes provocativas de otros usuarios.

Cuando ponemos una foto con nuestro superpeinado o traje de boda o alguna hazaña de la que estar orgullosos, un “No me gusta” puede generar, sobre todo en personas jóvenes, más de un disgusto y alguna que otra pequeña depre. El número de favoritos o menciones recibidas por una publicación en una red social se está convirtiendo en un símbolo de aprobación social. Por tanto, no sería de extrañar que tuviéramos casos deciberbulling y campañas contra jóvenes en las que sistemáticamente se les castiga con cientos de “no me gusta”, cuando esperan lo contrario. Hay estudios que ponen de manifiesto que el 60% de jóvenes entre 13 y 16 años (y estoy segura que a cualquier adulto habitual en el uso de esta red social) le afecta el número de veces que se comparte algo que espera la aprobación del resto.

Por otro lado, el “no me gusta” podría provocar el rechazo o la desaparición de imágenes nocivas como vejaciones, ejecuciones, grupos de “humor negro”, violencia y con contenido sexual, sabiendo que tienen muchos el “no favorito” ¿Qué tal si se incluyen algoritmos de detección para casos de imágenes o vídeos que reciben de forma reiterada más de X “no me gusta”? Podría conllevar la eliminación automática de un perfil de Facebook por contenido indeseable.

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