Asumiendo que ya se decidió que una “camioneta”, por encima de la amplia oferta de automóviles que hay en el mercado, es lo que se necesita (aunque aceptémoslo, suele ser más bien un tema aspiracional colombiano), hay que considerar el uso que se le va a dar. ¿Solo ciudad? ¿Vías destapadas? ¿Solo trocha?

La razón detrás de estas preguntas reside en el hecho que el sistema de tracción del vehículo que se escoja será crucial, ya sea porque la necesidad sí es verdadera y no se puede prescindir de ciertas capacidades todo terreno, o porque las condiciones a las que se someterá constantemente dicho auto no harán sino desperdiciar sus aptitudes.

Ford F-150 Raptor

Si el vehículo estará en su mayor parte dentro de la ciudad, cumpliendo el tradicional recorrido casa-oficina entre semana y las salidas de familia los fines de semana, un común y corriente auto de tracción delantera será suficiente.

Por cuestiones de costos de producción, peso y espacio interior, la gran mayoría de vehículos se apegan a esta configuración, mientras que aquellos enfocados hacia la deportividad encargarán la labor de tracción al eje trasero. De esta forma se optimizará la distribución del peso y por lo tanto la maniobrabilidad, mejorando en cierta medida la capacidad de aceleración (al transferirse el peso al eje trasero en el arranque, se mejora el agarre).

Quienes conduzcan con cierta regularidad por vías destapadas o de baja adherencia, o simplemente quieran ese punto adicional de agarre por cuestiones de deportividad o gusto, encontrarán en modelos con tracción integral las características que buscan.

La operación de los sistemas de tracción total (usualmente designada AWD, all-wheel drive) suelen variar según el fabricante: en algunos la potencia es enviada constantemente a las cuatro ruedas, mientras que otros varían ese envío según lo requieran las condiciones. Por ejemplo, en un manejo normal envían la potencia a un solo eje, pero pueden repartirlo entre ambos en caso que sea necesario.

Este último modo de operación puede ser más eficiente, en razón a que habrá un menor consumo de combustible, aunque si las condiciones en que se necesite un agarre o control superior serán ocasionales, no bastará sino un buen control de tracción que se haga cargo de la situación.

01 jpk

Sin embargo, para aquellos que no transitan mucho en asfalto y las vías destapadas son apenas el camino de llegada a los terrenos agrestes que frecuentarán, indudablemente agradecerán las bondades de un sistema 4×4. Además de ofrecer la opción de “enganchar” la tracción a las cuatro ruedas, modos adicionales como el bajo proveerán todo el potencial para superar cualquier obstáculo.

Todo esto, hay que aclarar, es la teoría, pues a fin de cuentas y como mencionamos al principio, temas como lo aspiracional o el gusto personal decantarán la decisión hacia uno u otro sistema.

Es por eso que al tiempo que muchas camionetas (crossover, SUV o 4×4) nunca llegan a conocer terrenos más agrestes que una vía destapada, desperdiciando varios pesos en combustible para arrastrar un obeso vehículo que día a día desaprovecha mucho más de la mitad de su potencial, otros gozan al máximo en carretera las bondades de un sistema de tracción total.

Chevrolet Tracker AWD y Traverse LS

Sin llantas no hay tracción

Puede que suene obvio, pero no sobra recordarlo. Un complejo sistema de tracción no podrá operar como debería si no está complementado por unas llantas en buen estado y que sean adecuadas para la situación.

Por ejemplo, varias pruebas han comprobado que un vehículo de tracción sencilla montando llantas de nieve es más eficiente en este tipo de terreno que otro vehículo equipado con tracción integral pero con llantas de verano. Igualmente un 4×4 “puro” no podrá dar lo mejor de sí en terrenos complicados sin unas llantas para ese fin.

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