Desde que los smartphones son parte de nuestra vida, los seres humanos hemos descubierto un montón de nuevas maneras de ser unos imbéciles. Y aunque cierta ‘urbanidad’ puede estar pasada de moda –a nadie le importa si la chica está del lado que da la calle en el andén, o cómo se debe llevar la leontina (ya nadie sabe ni qué es una leontina)–, los humanos aun preferimos seguir ciertas normas de comportamiento.

Con ellas logramos que nuestra vida social fluya mejor: de cierta manera, nos hacen menos insoportables. Y en vista de que los teléfonos inteligentes están haciendo que muchas personas pierdan un poco la compostura, nos pusimos en la tarea de confeccionar una pequeña lista de reglas que evitarán que uses tu smartphone como un estúpido.

El silencio es norma, no excepción

Enumeremos las situaciones en las que es cortés que poner el celular en silencio: en el trabajo, en el cine, en la cena, en una conversación, si duermes con alguien más en la misma habitación… Ahora, enumeremos las situaciones en las que ponerlo a timbrar no tiene sentido: en la calle, en un concierto, en el transporte público…

Si sumas unas y otras, la conclusión lógica es que pocas veces tiene caso activar el sonido del celular. Cuando lo tienes en el bolsillo, la vibración es un aviso más eficaz; y cuando no lo tienes en el bolsillo, es probable que no lo escuches de todos modos. Vale, quizás en casa prefieras dejarlo encima de la mesa de noche, y ahí sí debería sonar. Pero de resto, ponerlo en silencio apenas sales de tu hogar te ahorra un montón de trabajo y una que otra vergüenza.

Si estás con otra persona, guarda el celular

Smartphone

Los mejores conversadores son quienes depositan toda su atención en su interlocutor. Quienes no solo lo miran y asienten cada cuanto, sino que de verdad atienden a lo que dice. El encanto de tener esa clase de charlas se está perdiendo entre notificaciones, llamadas y mensaje (sueno como un abuelo, pero no me importa).

Se entiende que hay ocasiones en las que no hay remedio y te toca compartir a tu interlocutor con su jefe, o con alguien más importante que tú, pero eso no debería ocurrir muy a menudo. Es frustrante para la otra persona poner toda su atención en ti para tener que competir contra el grupo de WhatsApp de los idiotas de tu colegio. Además, si eres de esas personas, te estás perdiendo de una experiencia que todos deberíamos tener más a menudo: una buena charla cara a cara.

Envía un mensaje antes de llamar

Imagina que estás sentado en tu computador, con los audífonos puestos, concentrado en una tarea. De repente, alguien decide darte un pastelazo en la cara. Molesto, ¿verdad? Pues algo muy parecido ocurre con las llamadas a deshoras: un timbrazo puede distraer la atención de una persona, sin que lo pueda evitar. Si no puede no te contestará, pero el daño ya está hecho.

UNA LLAMADA INOPORTUNA ES ALGO MUY MOLESTO

Por eso, es mejor enviar mensajes de chat. Y si el tema amerita la conversación, es buena idea preguntar si la otra persona puede recibir una llamada antes de marcarle. Como mínimo, así te evitas un montón de mala onda.

No uses tu smartphone cuando manejes

No hay que detenerse mucho aquí. Esto es estúpido y peligroso para los demás y para ti mismo. Muy probablemente puedes esperar; y si no, seguro puedes estacionarte. No seas imbécil.

No tomes fotos de nadie sin permiso

Puede que haya personas a las que les dé igual que les tomes fotos en la calle –o peor aún, en sus casas u otros espacios privados–. Pero a otras, no. Es una situación no solo incómoda, sino totalmente gratuita: seguro que tu Instagram no hace que valga la pena que seas así de tonto.

En algunos países esto es incluso ilegal. En Colombia, de hecho, no puedes publicar fotos de menores de edad sin el consentimiento de sus padres. Es improbable que te multen o te metan preso por eso, pero no imposible. Quedas avisado.

No interrumpas el tráfico para hacerte una selfie

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Sí, se entiende que quieras alardear de tus vacaciones y mostrar que llenaste el álbum Panini de los sitios turísticos del lugar que estás visitando. Pero si otras personas deben detener su camino para no tropezarse con tu linda carita, estás actuando como un imbécil.

Este ya era un asunto irritante antes de los polémicos ‘selfie sticks’, pero después de ellos se convirtió casi en un problema de salud pública: una cosa es tropezarse con una persona, y otra, hacerlo con una persona armada con un aparato que puede golpear muy duro. Un poco de sentido común, por favor.

El altavoz, solo en privado

Tus gustos musicales te pueden parecer lo máximo, pero eso no te obliga a hacerte apóstol de tu artista favorito. Menos cuando nadie te lo ha pedido, como en el transporte público o en la oficina. Si has estado del otro lado, sabes qué irritante es tener que escuchar la música de otros. Especialmente si no te gusta.

Los audífonos son un invento maravilloso: la música suena como se supone que debe sonar, les indican a los demás que por favor no te molesten y, sobre todo, te permiten disfrutar de eso que tanto te gusta sin que a nadie más le importe. Úsalos.

No uses el celular de otra persona sin permiso

Al final, lo más importante. Así como lo que pasa con tu celular es asunto tuyo, lo que pasa con los de los demás es asunto de ellos. Contestar una llamada o leer un mensaje en un equipo ajeno es tan ofensivo como abrir la puerta del baño a propósito. Es la vergüenza máxima para quien lo hace y la ofensa máxima para quien lo padece.

ESTA ES LA PEOR OFENSA

Es posible que la otra persona haya olvidado ponerlo en silencio. Ok, eso fue grosero de su parte. Pero contestar la llamada para evitar que siga timbrando es desproporcionado: es como responder una cachetada con una patada en las partes nobles.

¿Qué otras conductas de los usuarios de smartphones los exasperan?

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