Si tienes (o en su momento tuviste) ciertas habilidades informáticas, es posible que recuerdes una de las sensaciones más horribles a las que casi todos nos enfrentábamos cuando nuestro nivel de informática no era el idóneo: formatear un ordenador.

Admitámoslo, aquello era un soberano rollo. Era la época en la que empezaban a popularizarse los virus e internet, así que lo de formatear nuestro cacharro era algo que había que hacer de cuando en cuando. Y antes de ello había que hacerse con una copia (ejem) de Windows, guardar todo aquello que queríamos conservar (recuerda, entonces no había Dropbox ni nada similar), guardar también los programas básicos… y echar algunas horas entre el comienzo del formateo y el apuntalamiento de todo el ordenador una vez formateado y con todo en orden.

Y si formatear el ordenador era un cosa tediosa… con el móvil se complica. Porque es cierto que existen formas mucho más claras de almacenar todos nuestros datos y archivos, sí, pero no olvidemos que los conocimientos informáticos del usuario medio en cuanto a sistemas móviles no es, ni de lejos, el que tenemos frente a un ordenador de toda la vida.

Sin embargo, todos los móviles tienen una forma muy sencilla de hacer algo parecido al formateo: devolver nuestro teléfono al estado de fábrica, es decir, al estado en el que llegó a nuestras manos. Y es algo que deberíamos hacer en muchos casos. Entre ellos, estos cinco:

1. Todo empieza a ir lento

Si ya éramos impacientes cuando detectábamos que las cosas en el ordenador empezaban a ir lentas, con el móvil nuestra paciencia tiende a cero. Si empiezas a observar que todos los procesos van cada vez más lentos y empiezas a desesperarte, tranquilo porque no hace falta que montes en cólera ni que te compres otro móvil: vuelve al estado de fábrica y, salvo cosa rara, todo volverá a su orden.

2. Hace cosas raras o se apaga

Todos hemos tenido estas conversaciones:

–Mi móvil va mal.

–¿Qué le pasa?

–No sé… hace cosas raras.

Si efectivamente tu móvil empieza a hacer ‘cosas raras’ -cierra aplicaciones sin que tú se lo ordenes o incluso se apaga solo- ay, amigo, lo más probable es que tengas tanta basura ahí dentro que necesites hacer una limpieza a fondo. Ya lo sabes: vuelve al estado de fábrica y todo quedará niquelado.

3. Problemas con la batería

Casi todos hemos tenido (o creído tener) alguna vez un problema con la batería. Ante esta situación caben dos posibilidades: una, que nuestra batería haya sufrido algún desperfecto físico -en cuyo caso tendremos que cambiarla o mandar el móvil a reparar-, o dos, que la batería tenga problemas pero no por una cuestión de hardware, sino de software.

Si crees que tu batería está sufriendo más de la cuenta, antes de gastarte un dinero en cambiarla prueba a formatear el móvil.

4. Apps que van y vienen

Si eres un loco de las apps, es muy probable que desde que te compraste el móvil lo hayas llenado de ellas. Y sí, seguramente has borrado más de la mitad de todas las que has ido bajando y probando, pero es probable que muchas de ellas hayan dejado algún tipo de rastro que esté perjudicando el funcionamiento del teléfono.

Si ese es tu caso, volver al estado de fábrica hará que tu móvil se ‘limpie’ y empiece otra vez de cero.

5. Te has quedado sin espacio

Si te has quedado sin espacio en el disco duro (que ya hay que ser animal, ¿eh?), quizá volver al estado de fábrica también pueda ayudarte. Y sabemos lo que estás pensando: “Pero si voy a volver a instalar lo mismo que tenía antes, ¿por qué iba a ayudarme?”.

Muy sencillo: porque después de tanto tiempo, es muy probable que muchos archivos eliminados -igual que en el apartado anterior- hayan ido dejando un rastro que, de un modo u otro, estén ayudando a petar aún más la capacidad del teléfono. Si vuelves al estado de fábrica seguramente acabes liberando bastante espacio sin saberlo.

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