Los accidentes por alcance han disminuido en los últimos diez años pasando a suponer un 33% en 2015 cuando en 2005 llegaban al 54%. Los responsables son esos sistemas tecnológicos de alertas a la conducción y seguridad pasiva.

Los avances en seguridad activa que los diferentes fabricantes han desarrollado durante los últimos años comienzan a hacerse notar en los datos de siniestralidad. Al menos esto es lo que se desprende del último informe realizado por Audatex para Ion Comunicación que hemos conocido esta semana. Según el mismo, los choques frontales suponen únicamente un tercio de los registrados cuando hace un año eran más de la mitad.

Durante todo este tiempo, los talleres han seguido realizando unas 5 millones de reparaciones de este tipo al año pero muchas menos por impactos delanteros. Por el contrario, los golpes traseros han pasado a ser más habituales y si en 2006 suponían el 30% de los siniestros, ahora son el 49%. Los laterales, en cambio, se mantienen en torno al 18% en ambos periodos.

La conclusión de este estudio es inequívoca: el efecto de los asistentes a la conducción comienza a dejarse notar en la siniestralidad de los coches. Recordemos que estos sistemas son capaces de alertar al conductor cuando se acerca demasiado al vehículo de delante mediante señales acústicas, luminosas o vibraciones. En algunos casos, los vehículos actuales cuentan incluso con controles de velocidad adaptativos que actúan sobre los frenos y adecuan la velocidad al vehículo precedente llegando a detenerse del todo si es preciso. Además, en los últimos años han aparecido incluso sistemas de frenado automático en ciudad para prevenir atropellos o golpes fortuitos en rotondas e intersecciones, cuyo efecto será todavía más evidente en el futuro.

Además de su seguridad y su integridad física, el bolsillo de los propietarios de estos coches también agradecerá la dotación de estos sistemas pues según se desprende de este informe, las piezas de la parte delantera son costosas. El paragolpes cuesta unos 104,60 euros, el capó unos 113,64, las aletas 72,26 cada una y el techo unos 183,56, siempre de media. Cabe recordar que salvo que el vehículo esté asegurado a todo riesgo, estos gastos recaen generalmente en el propietario del vehículo, a diferencia de los demás impactos. Aunque sin duda, lo mejor de evitar estos choques frontales gracias a la tecnología es que a alta velocidad son los más peligrosos.

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