La apuesta de Audi por la movilidad eléctrica es ya una realidad, sin embargo la marca alemana sabe que todavía queda mucho por hacer en este sector. Partiendo de esta premisa, sus ingenieros se están dedicando a desarrollar las baterías para el futuro de los vehículos eléctricos, ya sean puros o híbridos enchufables. La base de esta tecnología es el concepto modular, que permite la flexibilidad para responder rápidamente a las necesidades futuras, además de permitir su implantación en todos los modelos y marcas del Grupo Volkswagen.

La piedra angular de este sistema es el llamado módulo de la batería, una carcasa de aluminio resistente con forma de cubo, algo más pequeño que una caja de zapatos. Su peso es de 13 kilogramos y es capaz de hacer circular el fluido de refrigeración. Podrá albergar tres tipos de células: cilíndricas como las utilizadas en la segunda generación del Audi R8 e-tron; prismáticas, cada una de ellas con un tamaño inferior a un libro de bolsillo; y células largas y planas en forma de placa. Cada una de ellas tendrá diferentes aplicaciones según sus características, ya que su eficacia no es la misma en coches eléctricos cien por cien que en vehículos híbridos enchufables.

Los avances en tecnología de carga son clave para el éxito de la electromovilidad. Ya sea con corriente continua o alterna, las nuevas soluciones de recarga de Audi para los vehículos híbridos enchufables y eléctricos representarán grandes avances. También habrá opciones inalámbricas, cuyo lanzamiento al mercado está programado para principios de 2017.

Por otro lado, a la marca le preocupa la vida útil de sus baterías, así como qué hacer con las mismas cuando dejan de ser eficientes. Audi diseña sus baterías para dar servicio durante más de 150.000 kilómetros y un mínimo de ocho años de funcionamiento. Aun así, estas baterías todavía poseen una gran parte de su capacidad nominal demasiado alta para ser recicladas al final de la vida útil del vehículo. Bajo el lema “From Road to Grid”, la compañía está actualmente trabajando en un nuevo concepto de almacenamiento para convertir las baterías utilizadas en reservas de energía estacionarias.

Eficiencia y seguridad

La firma de Ingolstad  también se está involucrando en proyectos a largo plazo que investigan laquímica celular, centrando la atención en el desarrollo de sistemas completos: embalaje, refrigeración, validación y, en asociación con los departamentos de desarrollo de chasis, la integración en el automóvil. Principalmente se está trabajando en la rigidez del sistema de baterías y su comportamiento en una situación de choque. Audi está probando cargas de hasta 150 veces la fuerza de la gravedad.

A nivel global, el desarrollo de las baterías eléctricas está avanzando muy rápidamente, especialmente el de las de iones delitio. Un efecto secundario importante es que los costes de las baterías se han reducido a la mitad en los últimos años, lo que está permitiendo que la movilidad eléctrica esté al alcance de más clientes.

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