Estamos ya bastante acostumbrados a que la guerra entre Apple y Google (y a veces Microsoft) nos salpique de alguna forma que no nos gusta. Sin embargo, lo que venimos a contaros en esta ocasión hace que el tema de quitar Google Maps del iPhone o de que las apps estén siempre antes en la AppStore que en la PlayStore parezca una tontería.

La batalla esta vez la ha comenzado, más o menos, Apple, y te libra de los anuncios.

Como bien sabrán los usuarios de iPhone, iOS 9 permite instalar ‘adblocks’ en Safari, o lo que es lo mismo, permite navegar por internet bloqueando automáticamente esos anuncios que no solo pueden ser molestos, sino que también hacen la navegación más lenta en los sitios web que abusan de ellos y consumen datos adicionales -porque así es la vida si no pagas por lo que consumes-.

Esto puede parecer una característica pensada para ayudar al usuario, pero esto es un efecto secundario del principal objetivo de Apple: apuñalar la gallina de los huevos de oro de Google, la publicidad.

Como muchos sabréis, esos servicios tan chulis y útiles que usáis de Google se pagan con la publicidad de los sitios webs que visitas y con los datos que cedéis para que usen terceros para dirigir anuncios de forma más personalizada y que te estalle la cabeza cada vez que buscas algo en la web de una tienda y no paras de ver durante varios días anuncios de eso que querías comprar por todas partes.

Al impedir que esto ocurra, Apple está pasándole la manita a Google por la cara usándonos a los usuarios como cebo y como escudo a la vez. Bloquean anuncios ‘por nosotros’, dicen, pero en el fondo el plan de Apple va mucho más allá. Es en este punto de vista donde la guerra se pone sucia: ¿qué es mejor, que Apple no nos deje ser usados o que Google nos use? Porque de un modo u otro, salimos perjudicados junto con una inmensa mayoría de páginas web.

Efectivamente, ¿cómo pensáis que se financian todas esas webs en las que no cuesta un duro entrar (al margen de vuestra conexión, por supuesto)? TecnoXplora y muchas otras páginas que os gustan pagan sus sueldos a sus empleados por el dinero que consiguen de los anunciantes y otras fuentes, así que ir en contra de la publicidad es también muy dañino para el contenido online, que sería mucho peor.

Así que hay tres frentes en esta guerra, pero ninguna victoria parece favorecer a nadie. Es un hecho que algunas webs se pasan con la publicidad y que es un peñazo verla en el móvil, pero las razones de fondo para ‘matarla’ no parecen del todo justas en el bando de Apple. Tampoco está bien que Google nos saque tanto provecho a veces. Ni que los ‘adblockers’ cuesten dinero o reciban donaciones de webs para que sus anuncios no sean bloqueados. ¿Qué hacer, pues?

No son pocos los expertos que auguran problemas en un futuro con estos asuntos, pues la proliferación de los bloqueadores de anuncios no solo manifiestan que seguimos odiando pagar con nuestro tiempo o bolsillo a los creadores de contenido, sino que también hace falta algún cambio en la manera en la que se obtienen ingresos en internet.

Lo que está claro es que uno no puede fiarse de las buenas intenciones de nadie en el mundo de la tecnología, que las grandes empresas son muy grandes y sus maquinaciones realmente parecen propias de dos superpotencias en guerra.

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