Ha tardado únicamente ocho meses, pero todo apunta a que es una realidad. Apple se ha convertido en el principal proveedor de relojes inteligentes gracias al impulso del Apple Watch, su primera irrupción en esta categoría de la informática de consumo que aspira a revolucionar la industria en el futuro aunque, de momento, no ha explotado aún como se preveía en un principio.

La firma norteamericana cuenta ya, actualmente, con el 52% de la tarta de este tipo de productos para muñecas, que hasta entonces lideraba la empresa especializada en monitores de actividad Fitbit, que acaba de presentar, por cierto, un nuevo modelo, Blaze, con el que intenta equipararse precisamente al concepto de «smartwatch» más extendido en la actualidad.

Según los datos recopilados por la firma de análisis Juniper Research, y a falta de la confirmación oficial por parte de Apple, el reloj de la manzana ha colocado unos 8.8 millones de Apple Watch en un mercado que se ha movido hasta los 17.1 millones de dispositivos vendidos a lo largo del pasado año. En noviembre, otro estudio, presentado por Canalys, aseguraba que la firma americana había vendido entonces unas 7 millones de unidades.

El estudio confirma que los relojes inteligentes que funcionan con el sistema operativo Android Wear -la plataforma específicamente diseñada para este tipo de aparatos «wearables»- representan únicamente el 10% del mercado. «El smartwatch es aún una categoría a la espera de un mercado», señala en un comunicado James Moar, analista Juniper. «Los dispositivos más actuales han ofrecido características más elaboradas y funciones sutilmente diferentes, pero no hay grandes cambios en las capacidades del dispositivo».

Además de Apple, Xiaomi, fabricante de tecnología china, Garmin y Samsung pujan también por un espacio en el mercado. Tras la llegada del gigante americano en abril del pasado año -en junio a España-, los analistas creen que el mercado se ha activado beneficiando incluso a otras empresas, que han decidido apostar por este tipo de tecnología, aunque la escasa duración de sus baterías así como sus funciones poco revolucionarias en comparación con la experiencia de uso de los teléfonos móviles inteligentes ha podido provocar un cierto desinterés por parte de los consumidores.

En la pasada feria de electrónica CES 2016, celebrada en Las Vegas, se ha constatado que los dispositivos «wearables» no están todavía demasiado maduros y, en consecuencia, se repiten una tras otras las mismas características en la mayoría de modelos presentados. En la búsqueda de un nuevo centro de la vida digital al margen del llamado «smartphone», los expertos creen que un dispostivo de muñeca puede incrementar sus ventas en caso de erigirse como el centro neurálgico del hogar inteligente.

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