Las tiendas oficiales de apps suelen ser las más seguras, pero siempre hay fallos y agujeros por los que se cuelan los ladrones. Y si no, que se lo digan a Apple.

Desde que nuestros teléfonos inteligentes empezaran a llenarse de todo tipo de aplicaciones hay una pregunta que nos hacemos de cuando en cuando: ¿estará alguna de ellas recopilando mi información y vendiéndosela a alguien?

Aunque seguramente no nos hacemos la pregunta con toda la frecuencia que deberíamos, la respuesta parece obvia: sí. El problema está a la hora de detectarlas y deshacernos de ellas para siempre.

Porque las ‘stores’ oficiales de iOS y Android hacen su trabajo, sí, pero no siempre es perfecto. Android ya tuvo problemas este verano, cuando detectó que en su Play Store había más de 100 aplicaciones potencialmente dañinas. Y ahora le ha tocado el turno a Apple.

Hay 256 apps peligrosas

Y es que la compañía de Cupertino ha eliminado recientemente de su App Store nada menos que 256 aplicaciones dañinas que estaban perjudicando a sus usuarios y traficando con la información que cada uno de ellos generaba.

Según la investigación, estas aplicaciones se encargaban de recopilar la mayor información posible de los consumidores. Una vez almacenada, la información era vendida a una compañía china experta en publicidad móvil. ¿Con qué intenciones, exactamente? Seguro que te puedes hacer una ligera idea, ¿verdad?

Con todo, quizá lo peor no sea que estas aplicaciones (que imaginamos que serían medianamente minoritarias) estuviesen traficando con tus datos: lo peor de todo es que llevaban un año y medio haciéndolo, sin que nadie en Apple se diera cuenta de ello.

Esta situación no sólo ha perjudicado a los usuarios de iPhone, evidentemente, sino también a la propia Apple, que se enfrenta a una posible crisis de reputación al haber demostrado su más que aparente vulnerabilidad a la hora de proteger a sus consumidores de posibles engaños en sus aplicaciones.

Descubierto por otra empresa

Para rematar la faena, lo cierto es que el descubrimiento de esta truculenta práctica ni siquiera se produjo en las oficinas de Apple, sino en las de SourceDNA, una empresa de seguridad dedicada a la investigación de este tipo de fraudes.

Y claro, al llevar a cabo su estudio y comprobar lo dañinas que podían ser las 256 apps, SourceDNA llamó a la puerta de Apple y le vendió unas conclusiones por un precio que, aunque nos resulta desconocido, seguro que ha llenado los bolsillos de dicha compañía.

A día de hoy, las apps estafadoras ya han sido retiradas de la App Store y parece evidente que Apple tendrá más cuidado que nunca. Habrá que estar atentos y vigilar para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.

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